Un libro escrito por todo un continente. Un viaje que une a todos los escribidores.

El viaje terminó. Ahora estamos preparando la edición del libro.

¡Todavía podés participar!

Cali

Llegamos a Cali sabiendo que veníamos a una ciudad de la que nos habían hablado hermosamente, hogar de la salsa y varias cosas más. Pero no traíamos una idea clara de dónde nos íbamos a alojar, ni de nada en general. Comenzamos por buscar el hostel más económico de nuestra también económica guía de viajes, y al llegar a él nos encontramos con una hermosa casona antigua pero perfectamente conservada, con todas las prestaciones que uno puede llegar a desear (uno, argentino, aclaro…), incluida una hermosa piscina en el medio de su patio repleto de árboles. Es el La Pinta Boogaloo, al que le hacemos publicidad gratis, sin pensarlo dos veces. De resaltar también: su mesa de billar, cocina hermosa, Wii, música constante y el desayuno infinito de 7 a 11, que obviamente tuvimos la responsabilidad de aprovechar todo lo que pudimos. Y así como nos dio la bienvenida, Cali mantuvo su postura a lo largo de todos los días en los que estuvimos ahí. Encontramos dos nuevas amigas argentinas, superestrellas de los blogs de viajes, Nati y Guada, que nos ayudaron a ver nuestro viaje desde otra perspectiva, y nos dieron miles de consejos, ideas y experiencias, al módico precio de mate ilimitado, al cual buen provecho le sacaron. También nos reencontramos con Belén, compañera de viaje por las ya lejanas rutas bolivianas. Obviamente, también fuimos a probar de la fuente de la salsa caleña, a la cual le podríamos haber dado mucho más de nosotros, si no la hubiéramos mezclado con un fútbol binacional (unos días… 😮 ) antes. Pero el ambientazo, la amabilidad de la gente, la buena onda, la linda compañía, el clima fenomenal, resultó en un combo que nos invitaba a quedarnos por semanas y semanas, pero las ganas y necesidad de seguir por las rutas también pesaron, y como siempre, nos zambullimos nuevamente en el camino.


¡Ya estamos en Neuquén y Cipolletti!

Llegamos. Ahora se viene la segunda parte…

Estos son algunos de los lugares por donde hemos pasado. Si querés ver la ruta que hemos hecho con mayor exactitud, te invitamos a ver nuestro mapa de ruta.
Desde Neuquén partimos rumbo a toda América Latina.

Primer destino oficial del Escribimiento. Estuvimos con nuestro primer colaborador, Gustavo Maggioni, y con nuestro amigo de toda la vida, don Juampi Coria, que junto a Paula y Arnold nos recibieron de la mejor manera.

Primer destino internacional del Escribimiento. Aprovechamos para terminar de preparar la camioneta para lo que le esperaba en el camino.

Estuvimos probando la ciudad donde va a parar la selección argentina para la Copa América. Todo en orden. Encontramos además varios potenciales escribidores, mucho interés y apoyo para el proyecto.

Compartimos unos lindos días de tranquilidad, aire libre, lectura, tareas comunitarias e interesantes charlas en Eco Truly Jahganath Diaguitas.

Fruto de recomendaciones de varios amigos, vinimos a conocer Bahía Inglesa, y contactar varios posibles escribidores.

Llegamos a Antofagasta un miércoles a las 10 de la noche, con no demasiado buenas referencias. A pesar de eso, veníamos con toda la buena onda. Pero la euforia copera hizo que nuestro presupuesto y las expectativas de la escasa oferta hotelera local no estuvieran en sintonía. Así que emprenderíamos acto seguido nuestra primera jornada de viaje nocturno, rumbo a San Pedro de Atacama.

San Pedro de Atacama y la región más árida del mundo nos trajeron hermosos momentos. Un lugar de los que veníamos deseando desde que empezó el viaje, sorpresas dentro y fuera de la ciudad, y escritores comprometidos que en sólo tres días nos darían una muy buena despedida de Chile.

Volvimos a Argentina, no pudimos contenernos, al menos por algunos kilómetros.

Nos tentamos y dimos un último paso hacia el sur: San Miguel de Tucumán. Ahí nos esperaban buenos tratos, nuevos amigos, familia, poesía y más. Y de yapa, dos jornadas de viaje que nos dejaron sorprendidos por los paisajes: Tafí, Amaicha, ruinas de Quilmes, Cafayate y más.

Acá fuimos recibidos por nuestra amabilísima anfitriona Elena, que además de fotógrafa es directora de la escuela rural de Chorcán, donde pasamos unos días fantásticos, presenciando los festejos de la Pachamama y muchas experiencias compartidas más.  
Nuestro primer destino en Bolivia. Íbamos a quedarnos en Tupiza, pero decidimos seguir hasta la que fue el centro minero más grande de América en su tiempo.
Sucre nos sorprendió de la mejor de las maneras. No veníamos con ninguna expectativa en particular, pero nos encontramos con una ciudad hermosa, llena de historia y cosas para hacer, y encima con un talento creativo enorme.

Llegamos a Cochabamba justo para el Día del Peatón, así que a caminar nos largamos. Pudimos ir a conocer el segundo monumento a Cristo más grande de la Tierra, y recorrer la ciudad gracias a esta iniciativa que nos pareció sumamente imitable.

La concavidad de La Paz nos arrastró hacia su centro, obligándonos a disfrutarla de a poco. Sus calles, su gente, sus comidas, sus ferias y sus visitantes hizo que nos quedáramos varios días más de los que pensamos que íbamos a invertir ahí, pero no estaremos ni cerca de arrepentirnos. Eso sí, el retorno a tierras más bajas fue más que agradecido.

Copacabana y la Isla del Sol nos sumergieron en las profundidades del Lago Titicaca, con todo su significado geográfico, histórico y mitológico. Además, disfrutamos de uno de los mejores paseos y atardeceres de lo que va del viaje, y de un lugar en el que todo vibra un poquito más de lo normal.

Llegamos al punto central del Imperio Inca, para pasar unos muy gratos días e ir a conocer algunas de las increíbles huellas que dejaron éstos en los hermosos lugares de los alrededores.

Recalamos en la capital peruana con intenciones de abrazar todo lo posible de su cultura, diversidad, playas, gastronomía, gente, etc. Difícil se nos hizo en una semana ya salir de los hermosos barrios de Miraflores y Barranco, pero se hizo lo que se pudo y nos llevamos hermosos momentos.

Y por fin llegamos a La Playa de Perú. Lima nos había regalado lindas vistas de mar y arena, pero nos había faltado el sol, que nos estaba esperando en Máncora.

Con la excusa de ir a conocer la playa más visitada por argentinos de Ecuador, Montañita fue escenario de reencuentro con grandes amigos. De paso, como quien no quiere la cosa, pasamos un fin de semana de playa, música, chelitas, amigos y risa.

A veces uno desea esquivar las grandes ciudades, y así fue como en lugar de parar en Manta, en nuestro paso por la Ruta del Spondylus, decidimos seguir hasta el pueblo siguiente que nos invitara a dormir. Y así fue como llegamos a Crucitas, que nos regaló un poco de su eterno benévolo clima, un alojamiento por demás agradable, y una mañana de tranquilo mar y peces.

Nuestra casi perfectamente ecuatorial estadía nos trajo música, literatura, hermoso urbanismo, ciencia, escribidores, y mucho más. Además, fue uno de los pocos lugares a donde fuimos… ¡3 veces! Amigos nuevos, lindas charlas, paseos y gente.

Nos citamos a reecontrarnos en esta ciudad en la que podríamos haber hecho tiempo por años, si queríamos. Teatro, museo, cine, literatura, música, noche, gente de lo más amigable. Todo eso nos regaló Bogotá.

Hicimos una parada en nuestra carrera hacia la costa caribeña en este hermoso pueblo que aún conserva gran parte de su estética colonial. Gran atractivo turístico, propone una enorme variedad de actividades al visitante, las cuales tuvimos que quedarnos con las ganas de realizar. Pero aún sólo estirar las piernas en sus calles de piedra es una delicia que hace que valga la pena los kilómetros.

La capital de Santander nos recibió excelentemente. Rápidamente nos vimos rodeados de nuevos amigos que nos acompañaron, o al menos nos guiaron, a probar las delicias gastronómicas santandereñas (que incluyen, además de las poco peligrosas obleas, a las un poco más peligrosas hormigas culonas).

Habiendo podido recalar en la ciudad más antigua de Colombia, Santa Marta, preferimos en su lugar ir a la cercana, pequeña y tranquila Taganga. Mientras intentábamos con más o menos éxito adecuarnos al sofocante calor, conocimos sus bellas playas circundantes, rodeadas de una vegetación impactante, y hasta nos vimos tocados de cerca por el conflicto entre los pescadores y gobernantes, por las distintas visiones acerca del futuro del incomparable Parque Tayrona (que, mala sincronización la nuestra en este caso, estaría cerrado todo el mes).

Rumbo aún más hacia el norte, y atravesando por ruta el Parque Tayrona, que como una casa embrujada nos invitaba a entrar a conocerlo, aún sabiendo que lo teníamos prohibido, llegamos a Palomino. Con una población similar a la de Taganga, nos invitó urgentemente, recién llegados, a alquilar un flotador cada uno, y emprender camino río arriba. Parte en camioneta y parte a pie, el trayecto es una hermosa oportunidad de seguir disfrutando aún más el paisaje y la vegetación. Y desde el momento en el que uno se lanza con su flotador al río Palomino, uno se va dando cuenta de a poco (para lo cual uno dispone de unas tranquilas 2 horas) de que se está en uno de los lugares más lindos que pueden existir.

Paramos en la popular Playa Blanca, secreto a voces entre los viajeros que cuentan con Cartagena entre sus destinos próximos. Acá se puede acampar, conseguirse sus propios alimentos y agua y vivir pasar varios días a orillas del Mar Caribe por extremadamente poca plata. El calor da un respiro, con suerte, bien entrada la noche. Un motivo más por el que no alejarse demasiado ni por mucho tiempo de las transparentes aguas caribeñas.

Le dedicamos una semana a entender por qué Medellín, con sus paisas, su comida, su música, su voluntad de salir adelante y reinventarse, son temas de los cuales uno siempre escucha, esté por dónde esté de Colombia. Y realmente pudimos entenderlo.
Estuvimos unos días en Cali, disfrutando de un clima excelente, alojamiento y deliciosas comidas por precios inigualables, y, obviamente… salsa!
Pasamos por la Ciudad Blanca, antigua capital de Colombia, para contactar escribidores. No podíamos pasarla por alto, por todo lo que nos habían contado respecto de toda la cultura que habita la ciudad, y definitivamente hicimos bien en hacer una parada en ella.
En nuestra última parada oficial en Colombia, aprovechamos para visitar una de las construcciones más impactantes que hemos visto. En el medio de una quebrada, en una locación inmejorable, está el Santuario de Las Lajas, destino infaltable para quien pase por allí, a minutos de la frontera con Ecuador.
En este hermoso pueblo bañado por el Río Misahualli y un Río Napo que nos ofrecía kilos y kilos de cenizas volcánicas, vencimos miedos tirándonos del puente al río que estaba unos 10 m por debajo, conocimos el árbol más grande que cualquiera de nosotros hubiera visto jamás, y nos reencontramos con amigos de viaje. ¿Qué más se puede pedir? ¿Comer gusanos asados? Bueno, deseo cumplido.
Rodeada de montañas que la riegan de aguas de todas las temperaturas y coloraciones imaginables, Baños de Agua Santa es un lugar para ir a dejarse tratar bien. Y eso fue lo que hicimos, entregándonos a sus piletas de agua helada e hirviendo, para que hicieran lo pudieran por nuestra circulación, como indica la sabiduría popular. Además, como corresponde, hicimos contactos valiosísimos para sumar más escribidores, y obtuvimos una muy buena recibida, por lo que sabemos que esta hermosa ciudad estará representada en el libro.

Destino fijo desde el primer día del viaje. Cuenca sonaba en los oídos de Bruno desde un lejano 2007 en relatos del amigo Chucha. Y fue a su mismísima casa que lo fuimos a visitar. Y realmente el hogar de los Vargas Tola se convirtió en el nuestro, y tuvimos mucho amor de familiia, cuidados y cariño para repartir. La ciudad, para, redondear la visita, se nos abrió cual flor en primavera y pudimos experimentarla de día y de noche, con lluvia y sol.

Corta pero fructífera fue nuestra estadía en Loja, capital cultural de Ecuador. Compartimos un hermoso mediodía de sábado con un grupo de jóvenes lectores y (claro está) potenciales escribidores, que se reúnen una vez por mes a compartir los exquisitos momentos que un libro elegido entre todos les ha hecho vivir en la última semana.

Famosa internacionalmente por dar abrigo (aunque por su excelente clima no hace falta abrigo más que un pantalón corto y una remera) a longevos habitantes y hasta centros de investigaciones gerontológicas, no podíamos pasarnos por alto ea Vilcabamba, en nuestro paso por el sur ecuatoriano.

Cuando ya estábamos convencidos de que teníamos la fórmula infalible para pasar todo tipo de control fronterizo sin inconvenientes (y no es que nosotros hagamos algo para merecerlos), un agente de control vehicular procedió a comunicarnos que faltaba una firma en un formulario. Y fue el principio de una larga lucha que se estiraría por 24 vertiginosas horas que involucró incluso al mismísimo presidente Oyanta Humala, y su guardia personal, con quienes hicimos fuerza todos juntos para que nuestruestro inconveniente se solucionara. Y en menos de 5 minutos desde que la persona correcta puso su intención en ello, efectivamente se resolvió.

Teníamos este nombre en la cabeza desde hacía meses. No entendíamos todavía por qué, pero sabíamos que sería el final parcial de un recorrido terrestre, que se volvería acuático desde ese punto, para depositarnos en el inalcanzable Iquitos. Finalmente, la lancha que nos llevaría en esa travesía de 3 días de ida y 3 más de vuelta, normalmente multitudinaria, en estos especiales días anteriores a la Navidad, rozaba el hacinamiento. Apareció entonces, como todo lo correcto, de repente y sin avisar, la posibilidad de tomarnos una lancha a la intermedia Lagunas, contactar un guía local, pasar con él y su familia la Nochebuena, y al día siguiente salir a conocer la amazónica locación. Y así fue que dejamos Yurimaguas por unos días.

Una lancha rápida nos llevó hasta su puerto, y una igual, en medio de la noche, nos sacaría de él. En el medio, durante tres días, pasaríamos a formar parte de la familia Sinti, con no menos de 8 hermanitos/sobrinitos, gallinas durmiendo bajo nuestra cama y luego flotando en nuestro caldo, llamadas y respuestas de cocodrilos, chicha de yuca, kilómetros de remada, y muchos viajes en motocar, de inmensa diversidad de precios por el mismo trayecto. Tan cómodos estuvimos, que hasta pasamos la Nochebuena con ellos. La mejor forma de conocer la Amazonia peruana: de la mano de un guía y amigo local.

El mismísimo día que teníamos que pasar por el pueblo más alto de Perú, nos dimos cuenta de que la batería tal vez no nos quisiera acompañar en óptimas condiciones allá donde fuéramos. Y, efectivamente, unos 40 km antes de la ciudad de Oroya, principal centro metalúrgico y una de las más contaminadas del mundo, nos abandonó totalmente. Por suerte, los excelentes servicios de la empresa de carreteras de ese tramo y nuestro nuevo filósofo/técnico electromecánico amigo Javier nos ayudó a estar de nuevo en las rutas al día siguiente.

Habíamos hecho los cálculos a dos países de distancia, y los números parecían indicar que era posible. La meta era pasar Año Nuevo en Cusco. Eran las 16 hs del 31/12/2015 y nosotros estábamos en Abancay. Las matemáticas seguían estando de nuestro lado, era posible. Pero no lo sería un rato más tarde, cuando subiendo una cuesta a la salida de la ciudad, en el súmum de la felicidad por los resultados del día de viaje y por una leche chocolatada con pan dulce, la cabina se llenó de humo y la ruta de aceite. Una manguera se había roto, dejándonos sin el preciado y viscoso líquido. Así que empezamos nuestro bisiesto año en Abancay, tan bien como la situación lo permitía, que  era mucho, y el 2 de enero ya íbamos a llegar a nuestro centroincaico destino.

No podíamos dejar fuera de nuestro recorrido por Bolivia, aunque fuera a la vuelta, a la ciudad más grande del país (gracias a la división de La Paz y El Alto en dos ciudades distintas, valga la aclaración). Y realmente fue una decisión que agradecimos inmensamente. Los paisajes del oriente boliviano, amazónicos, salvajes y tropicales, distan mucho de los altiplánicos que habíamos visto en nuestro recorrido hacia el norte, por el occidente. Además, la marcada diferencia cultural y de idiosincrasia, que gracias a nuestra amiga y genial anfitriona Inés nos fue muy fácil y gustoso embarcarnos y salir a conocer.

La entrada desde Bolivia a Paraguay no fue todo lo ordenada y correcta que habríamos querido (quedar sin papeles de migración durante un día entero, por la distancia de 200 km entre los trámites de entrada y salida correspondientes), sí fue muy cálida (30° y pico). Y los caminos del Chaco paraguayo nos ofrecieron un refrescante cambio, con sus palmeras prolijamente tomando distancias las unas con las otras, sus horizontes lejanísimos y sus nubes antropomorfas, anfibiomorfas, roedomorfas… La ciudad de Asunción, con su tereré, su invitación a la siesta y la cerveza, su acento de primo lejano y su gente cercana como un hermano, nos recibió rebosante de agua, casi al borde del colapso. A nosotros no nos impidió disfrutarla desde sus calles y su costanera, que deja entrever las diferencias de las viviendas, aún descontando las improvisadas casas de madera donde viven los refugiados por las inundaciones. Con sus diferencias y sus igualdades, Asunción nos encantó, y nos habríamos quedado muchos más días de no haber sido porque ya estábamos a metros de la patria y con mucha gente aún por visitar, tan cerca.

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Acerca del nombre

Se dice que América tuvo un Descubrimiento, como si la conciencia y el conocimiento sólo hubieran existido del lado oriental del océano Atlántico hasta aquel momento. Hoy en día ya no caemos en esta trampa, y nos reconocemos como herederos de un linaje milenario, enriquecido por innumerables confluencias culturales. Por esto, queremos emprender un Escribimiento de nuestro continente, plasmando la riqueza de su patrimonio, su poder creativo y la hermandad que une a todos los americanos.

Conocé el proyecto

El Escribimiento de América es un proyecto de escritura colaborativa en un viaje por América Latina. Va a dar nacimiento a una obra literaria con participación de personas de todos los rincones del continente. Vamos a crear, entre tantos creadores como quieran participar, un libro que será testigo de la hermandad de nuestro enorme hogar latinoamericano.

Todas las manos latinoamericanas con ganas de escribir son convocadas a aportar sus palabras, en un llamamiento totalmente abierto y sin distinciones. Éstas serán recopiladas en una obra que traerá ecos de todos los rincones del continente.

Hoy en día las palabras viajan más rápido que nunca, y haciendo uso de Internet muchísimos amigos americanos podrán sacar a la luz el fruto de su talento. Pero también es verdad que las letras viven desde siempre en el papel, y que Internet no llega por igual a todas las regiones. Por eso vamos a buscar los escritos allí donde fueran creados, dando lugar a un viaje que une a los pueblos así como sus voces se unen en un libro.

Podés conocer más del Viaje, del Libro, o enterarte de las novedades en nuestro blog. ¡Estamos deseosos de que te sumes a participar! Hagamos este libro… entre todos.

  • Aportando recursos: así como toda pluma necesita tinta, El Escribimiento necesitará fondos para costear el viaje, la comunicación y organización del mismo, la edición y publicación del libro, entre otros gastos. Si sos argentino, podés donar algunos kilómetros o páginas:

$50$100$200$500

O suscribirte y seguirnos ayudando kilómetro a kilómetro:

Suscribirme

Si sos de otro país y querés aportar algún peso, bolívar, dólar, boliviano, sol, guaraní, real, quetzal, colón, gourde, lempira, córdoba, balboa, florín, euro, o lo que sea, también podés hacerlo:

Podés apoyarnos a través de nuestro proyecto de Idea.me (que muy pronto estará listo) y, además de nuestro eterno agradecimiento, llevarte recompensas especiales. Otra forma de colaborar es donando Bitcoins, a la dirección

1DzZJxsBQS6JMtgpuNyyK1BZov3dxCYhYj

cualquier cantidad sirve, y te estaremos agradecidos. Adjuntá una nota a la transacción y te mostraremos nuestro agradecimiento por todos los medios que podamos.

  • Escribiendo: si tenés tu obra en formato digital,  nos la podés enviar a:

escritos@escribimientodeamerica.com.

Si está en papel y querés que visitemos tu pueblo para sumarla, podés escribirnos para que vayamos a su encuentro. ¡No te olvides de leer las Recomendaciones para los escritores!

  • Organizando: ¿Te gustaría que El Escribimiento de América llegue a tu pueblo? ¿Tenés sugerencias para el desarrollo de la idea o del viaje? ¿Querés acercarte un poco más y participar de cualquier manera? ¡Este es un proyecto totalmente abierto, con ganas de crecer y ser compartido! Envianos tus comentarios e ideas a:

organizacion@escribimientodeamerica.com

o entrando en Escribinos.

  • Dibujando y/o fotografiando: las letras irán acompañadas por ilustraciones de otras tantas manos latinoamericanas, que se dejen llevar más por los colores que por las palabras. Si sentís el llamado a sumar tus trazos, fotos, o cualquier tipo de imagen, podés enviarla a:

ilustraciones@escribimientodeamerica.com.

El libro contendrá obras de escribidores de todo el continente latinoamericano. Y ya que queremos plasmar su diversidad, a la vez que la fuerza de su unión, la libertad a la hora de escribir será máxima. Habrá, de todas formas, ciertas recomendaciones para los escribidores. Una de las premisas importantes será que las obras sean relativamente cortas, para poder pintar el retrato latinoamericano con la mayor cantidad de colores posibles.

Como la creatividad de la gente de nuestro continente es tan rica como su propia tierra, sabemos que tal vez las páginas de un libro no alcancen para incluir todas las obras que surjan. Por eso habrá un proceso de selección para definir cuáles formarán parte del mismo. Ante todo, el criterio será dar a luz una creación que refleje la diversidad en todos sus aspectos, sin dejar de lado el talento innato que sabemos se va a descubrir en el camino. Pero como queremos que todas las voces americanas sean oídas con igual intensidad, incluiremos en el sitio la mayor cantidad de escritos posibles.

Acá podés ver más información de cómo va a ser el libro.

Lo recaudado de las ventas del libro se destinará a la Bibloteca Argentina para Ciegos, una entidad no gubernamental sin fines de lucro. Su objetivo principal es contribuir a la plena integración de las personas con discapacidad visual en la sociedad. http://www.bac.org.ar/

Lo recaudado de la venta del libro será donado a la Biblioteca Argentina para Ciegos.

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