El canto del pisco

Al filo del alba, las almas gozosas
Van dibujando en este valle
Una canción con aroma a rosas…
Se visten con la alegría que los invade
De ser aradores de las uvas y de este sol
Que escalda sus vidas tanto como el agua
Que beben y que refrescan su designio mudo,
Llenos de un ayer que los acogió
Siendo novatos en este suelo pedestre
Que los ve crecer y añejarse
Tal cual brebaje de los que son
Dueños por esencia
Y por la piel que los cubre hoy.
Aunque nunca, el mundo se entere
De la canción que los irrumpe
Serán caciques magistrales del profundo
Amor que vive y que sucumbe…
En el paladar de los conocedores
Del dulce que los llena
Y que a sus almas solaza
Matándole las penas.

Se irrumpirán de fiesta
En el mundo entero
Pecaran de ignorancia
Del venir de este caldo
Los ilustres viajeros.
Mucha vida he recorrido
Desde el valle a los suburbios
Cantaré hasta cansarme
De un río que en épocas de lluvia,
Se torna turbio.
Mi madre se emblanquece
Es el rocío que la saluda,
La deja enterita de blanco
Mañana reinará con voces mudas.
Aunque el viento cante
Con voz tormentosa
Me lloverán desde siempre
Alegrías suntuosas.
El mar que se vuelve mudo
Con esta lejanía tan grande
Quiero oír también las olas
Y con su canto hacer alarde,
En las noches de mi soledad

Que sea él, quien me acompañe,
Porque solo al alba volveré,
Avistar a mis hijos, que me canten.
Aunque las celliscas sean vacilantes
Yo he de apreciarlas siempre
Aunque su canto me deje dormida
Soñaré un mañana vestido de silente.
Con mis hermanos saltaré y jugaré
La ronda que desde niña
Se olió en mi piel.
Aunque mi sudor se impregne
En los paladares crecidos
Quiero ser siempre un crio
Jugar con el viento, que me sople
Cariños, en el oído.
Aquel rey de los suelos
Acaricia mis húmedos pies,
Remueve mis tierras
Para florecer como ayer.
¡Quien más que tu sabe de suelos!
Amasándolos con ternura
Viejo y sabio hombre
De frutos y de suturas.

Tus ojos cansados
Por el lánguido de tu ayer
Aun avistan expectantes
Mis frutos dulces, como la miel.
En los brazos tejidos de mimbre
Caeré y dormida viajaré
Donde me esperan los obreros
De esta lluvia de aguas
Yo, me empaparé.
Mis hermanas que mal parecidas
De mi madre nacieron
Reposaran dormidas con el sol
Hasta envejecer como estos suelos.
Naciendo sin culpas
Por mi primor reinaré
En el corazón de esta sopa
Dulce de mies.
Aunque la noche apremia
Mi hábito dormilón
Seré agua consagrada
Hoy, viviré en conmemoración.

Las embocaduras ansiosas
Me esperan venir
A llenar de dulce un momento
Con esto, su agrio vivir.
Por las laderas de este valle
Mi madre en profunda soledad
Su corazón doliente y triste
Exhalará el viento que con furia soplará.
Mis hermanas en un tiempo
La acompañaran, demostrándole
El cariño que hoy de otros
Por mi parte será.
¡Para esto he nacido!
Mi vida no conoce pesar
Solo me lleno de alegrías
Deshecho desde niña
Los que pudieran ser mí penar.
Con mis hermanas corriendo,
Y sin descansar
Sudaré el néctar cariñoso
Que a tu boca ha de endulzar.
El acedo oculto
Del que tuis ojos
Me quieren hablar.

En cubas inmensas, voy a reposar
Dormiré como una niña
Esperando de mis sueños
Algún día despertar.
El tiempo amasará con cariño
Mis sueños, esta vez silentes,
En soledad esperare
Para mutar en una vertiente
Que llegue hasta tu alma dolida
O tal vez alegre.
En tu casa adornaré
El centro de tu mesa
Estaré contigo cuando quieras,
Limaré ciertas asperezas
Que rebeldes se posan
Y que a tu alma quiebran.
Los cristales vestirán
Mi más hermoso traje
Que a veces chapotearan
Tu cuerpo y tus ropajes
Siendo esto, símbolo
De las alegrías, esas que tardan
Y que en tu otoño se vuelven frías.
Respirare junto a ti
El aire de esta; tu fiesta
Danzaré contigo la música
Aquella de la que te impregnas.
El viejo y sabio hombre
Que me escoltó hasta mi final
Reposa ahora en estos suelos
De este valle inmenso y coloquial.
Cantaremos juntos al son
De aquella añosa melodía
Que los ángeles reciban al campesino
Con cánticos y alabanzas.
Izaremos juntos mi bandera
La que lleva mi nombre en sus alturas
Entre muchas estirpes
Seré el canto eterno de voces mudas…
Aunque de conflictos hable mi formula
Desde el mástil de mi goleta fiera
Me vestiré de finos ropajes
Este fruto tan vuestro
¡El pisco de tu tierra!…

Jessica Barrera Barrera (Valle del Elqui, Chile)

Habilidades

Publicado el

17 noviembre, 2015

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